Portugal ama el juego libre, huye de la rigidez táctica y de planes egoístas y el nuevo equipo de Mariotti desea homenajear la valentía. Su exceso de talento lo permite. El desafío pasa por suturar la defensa

Pedro Henriques, Marc Torra y Albert Casanovas compraron el billete dirección a Reus después de aventuras exóticas al otro lado de la frontera, donde se vive con extrema pasión el hockey. En Portugal se considera el segundo deporte del país. En la tierra de Livramento siempre se ha registrado una marca casi innegociable. El atractivo de los partidos no surge por casualidad. Existe una idea de juego preestablecida. En la valentía casi temeraria se encuentra la esencia.

Portugal ama el juego libre, huye de la rigidez táctica, de planes egoístas. Basta con marcar un gol más que el rival. La presencia de Henriques, Casanovas, y Torra en el nuevo Reus ofrece influencias marcadas. Ellos han convivido en el escaparate del showtime sin descanso. No sólo el rostro de las tres nuevas adquisiciones relaciona al equipo con el país vecino. La idea de juego, la hoja de ruta, sobre todo en el ataque, va por ese camino. Rasgos que se han intuido en una pre-época en la que no se han lamentado derrotas. Seguramente, el reto del Reus pasa por suturar su defensa.

Mariotti ha levantado la Lliga Catalana en pleno proceso de progreso. Su equipo necesita al tiempo para consolidarse, aunque el tiempo nunca va de la mano de los grandes equipos. Por eso ganar desde la puesta en escena otorga crédito y confianza. Sus jugadores, a pesar de relacionarse a menudo con el lujo, han enseñado hábitos comprometidos. Sobre todo parecen entender que resulta indispensable aplicarse en términos de intendencia para alcanzar el éxito. Sin actitud colectiva se hace imposible llegar a la meta.

Probablemente el nuevo Reus no incorporará un ramillete de movimientos tácticos a su colección de recursos. Ni siquiera basará su comportamiento en sistemas preestablecidos en cada una de sus ofensivas. Su pose se relacionará más con la imaginación de sus atacantes y el vértigo. En las transiciones defensa-ataque. Tampoco sus posesiones pretenden aburrir al tendido a base de segundos interminables. Mariotti incluso ha intentado rizar el rizo en algunas pruebas de pretemporada. Subir la defensa a pista contraria para acompañar y dificultar el inicio del ataque rival. No siempre valdrá esa apuesta, sobre todo cuando el nombre del enemigo amenace corazones.

Atacantes como Marín, Torra y Àlex Rodríguez, destinados al desequilibrio, van a disfrutar de un valor que casi suplican, la libertad. Sin ella no expresan su felicidad. Con en ella encuentran el escenario para exhibir el extremo potencial que atesoran.

El test de la Supercopa

La alegría en Igualada ha cumplido las expectativas en pretemporada, aunque al Reus se le va a medir de verdad a partir del sábado, cuando arranca el curso oficial y las exigencias de postín. El templo de la calle Gaudí recibe a al Supercopa de España con la esperanza de quitarle el polvo a la vitrina de éxitos y levantar un nuevo título. En la segunda semifinal del sábado espera el poderoso Barcelona, que llegará con un amenazante 6-0 al Benfica. El Clásico pondrá el broche a un arranque de curso tremendamente atractivo. Con el Reus en plena búsqueda de su identidad. Ésta mantiene influencias y rasgos portugueses.

Fuente: diaridetarragona

Por martin

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