El Barça acaba tumbando un Reus alocado y espectacular con una propuesta sobria en el marco de una final de las que hacen afición.

El Barça Lassa contrarrestó la exuberancia del Reus La Feria con orden y eficacia apoyado en la inspiración de Pau Bargalló -tres goles- y la calidad del portero Egurrola, y se llevó la 74ª edición de la copa en una final espléndida (3-4). Es el 21º título de la sección azulgrana y el segundo consecutivo tras el de Reus 2016. Por el contrario, supone la undécima final perdida para el Reus, que no había claudicado ante el Barça en los dos enfrentamientos de este curso y que estuvo vivo hasta el último segundo gracias a una segunda parte espectacular. El equipo de Enrico Mariotti arriesgó más y deslumbró, pero el campeón tuvo la sobriedad suficiente.

El Reus salió muy intenso y concentrado. Marín, apenas sirvió de centro, ya dio el primer aviso, aunque después le costó deshacerse de la marca de Pascual. Inspirado y muy motivado, el exazulgrana Torra jugó unos grandes primeros minutos. En la mejor acción del Reus se fue de su marcador y sirvió la bola a Platero, que estaba solo (1 ‘). Egurrola inició su recital. Vado, con el retrovisor siempre activado, penalizó el primer error defensivo del Reus y permitió que Pablo Bargalló se quedara sin vigilancia. El de Sant Sadurní no perdonó (0-1). La efervescencia inicial de los del Baix Camp se desahogarse porque el Barça apretó los dientes en defensa y cerró todas las fugas, con una presión asfixiante que obligó al Reus a hacer lanzamientos desde fuera, a menudo en malas condiciones. Además de secar provisionalmente Marín, Pascual se permitió el lujo de recibir una nueva asistencia de Gual y, con un disparo cruzado perfecto, la clavó (0-2).

Platero vio una azul con el juego parado -no es falta directa y su equipo sobrevivió a dos minutos de inferioridad. Ordóñez trabó Marín por detrás y la azul comportó, esta vez sí, la directa. Pero el especialista del Reus, Marín, no pudo superar Egurrola. En la superioridad, Marín concretó un contragolpe y dio vida al partido (1-2). El Barça acabó el primer tiempo con ocho faltas y el Reus, con cinco.

El conjunto de Enrico Mariotti corrió y fue superior en el segundo tiempo. El Barça también generó peligro, pero supo nadar y guardar la ropa. Egurrola le detuvo una directa a Marín en la décima falta de equipo azulgrana (29 ‘), pero no pudo evitar el empate de Casanovas de penalti (2-2 en el 40’), un premio justo. Henriques también se sumó a la fiesta de porteros frenando Ordóñez en una directa por una azul en Marín en el 34 ‘. Bargalló, pero, deshizo la igualdad con un disparo desde fuera que el portero del Reus, tapado, se tragó (2-3). Perseverantes, los del Baix Camp volvieron a la carga. Egurrola evitó el gol de penalti de Casanovas (46 ‘). El azulgrana Álvarez lanzó una directa fuera (46 ‘) en la décima falta de los reusenses, que mantenían las constantes vitales. La resurrección se consumó cuando Marín, genial, se sacó de la chistera el mejor gol de la copa a 1:03 del final. Encaró a todo trapo, se hizo pasar la bola por debajo de las piernas, hizo una media vuelta en carrera y, arrastrando la bola, batió Egurrola (3-3). Gual inquietó en la acción posterior enviando la bola al palo. La final se resolvió en una acción desgraciada. Torra resbaló y arrastró dentro del cuadro Álvarez, que también se lo hizo venir bien. Penal. Pau Bargalló, héroe en su primera final azulgrana, envió la bola al larguero, pero, con toda la sangre fría del mundo, cogió el rechace y superó Henriques con maestría.

Fuente: Okcat

 

Por martin

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