La ciudad china de Nanjing acogerá a finales de agosto la primera edición de los Roller Games, una oportunidad para muchos deportes, entre ellos el hockey sobre patines.

Pero tengo la sensación de que estamos desaprovechando esta oportunidad histórica. Sinceramente, no me esperaba que se aprovecharan los Roller Games para celebrar el Campeonato del Mundo. La idea de juntar el hockey masculino con el femenino me parece una idea excelente, pero pensaba que los Roller Games debían ser nuestra ventana para enseñar el hockey en el mundo. A Nanjing se congregarán cientos de deportistas de muchas disciplinas de ruedas y el público de China, que todo lo mira, querrá saber qué hacemos sobre unos patines y con un stick en la mano. Por no hablar del resto del mundo que, durante unos días, sabrá de la existencia de los Roller Games. Por lo tanto, deberíamos lucir porque eso nos puede beneficiar mucho.

Pero no, me parece que en lugar de enseñarles el hockey sobre patines hemos decidido ir corriendo el riesgo de matarlos de aburrimiento. Perdonad la ofensa, pero quiero hablar claro. Dejadme admitir que los Campeonatos del Mundo y los Europeos me parecen la peor parte del hockey sobre patines. El bajo nivel de la mayoría de selecciones hacen que el torneo sólo tenga aliciente a partir de las semifinales, cuando los más grandes, Argentina, España, Portugal e Italia se juegan las algarrobas. Es el único que vale la pena. El resto es aburrido para cualquier aficionado, incluso para los que más nos gusta el hockey. Además, en lugar de hacer estos torneos cada cuatro años como se hace en la mayoría de deportes, los hacemos cada dos. Y si quieres caldo, tiene tres tazas, porque si no basta con unas fases previas sin nada de emoción, ofrecemos al personal unos “apasionantes” partidos por el séptimo y octavo lugar, por el noveno y el décimo lugar, por el undécimo y duodécimo lugar … Sí, los mundiales y los europeos también tienen cosas buenas como estaréis pensando, ciertamente, pero dejadme centró en las que creo que nos perjudican a Roller Games.

Conscientes de todo esto que hace un momento apuntaba, agradezco el esfuerzo que se ha hecho para evitar partidos que terminen 23 a 1. Así, se ha dividido la competición en tres grupos: World Cup, FIRS Cup y Confederation CUP para intentar agrupar selecciones de niveles similares. Pero aún así, todavía nos tendremos que comer algunos 9 a 1 que ningún favor nos hacen de cara a nuestra imagen y promoción. Cierre los ojos e imagine por un momento algún espectador o bien algún medio de comunicación de cualquier lugar del mundo o algún dirigente con poder y visión de futuro, que deciden ir a hacer una visita a este deporte llamado “roller hockey”. Imagínese que, por aquellas cosas de la vida, visita el pabellón donde se está disputando un Nueva Zelanda – Israel. No hace falta decir nada más, ¿verdad? No pretendo menospreciar ninguna selección, ni mucho menos, he dicho estas dos como habría podido decir muchas otras. Pero es evidente que hay selecciones que no sólo no están al nivel, sino que están a un nivel muy por debajo de lo que se espera de una cita mundialista. Y sí, tienen mucho mérito y tienen todo mi apoyo, no en vano en esta web siempre hemos intentado hacernos eco de noticias de todo el mundo cuando alguien nos las comparte. Pero los Roller Games no son el lugar ni el momento para estas selecciones. Ya tenemos los habituales mundiales y europeos -que hasta ahora, por cierto poca expectación han levantado nunca- porque estas selecciones se puedan foguearse y aprender de los países donde el hockey tiene más tradición.

Qué esperaba yo de estos Roller Games? Pues esperaba que exportaríem el mejor hockey sobre patines del mundo, ya que de eso se trata, ¿verdad? Y cuál sería mi propuesta si dependiera de mí? Posibilidades hay varias, pero la mejor propuesta, para mí, es un mundial de clubes. Si no voy equivocado, se disputó uno en Italia en 2006 y otro en Reus, en 2008. Esta es la fórmula. Juntar los mejores equipos del mundo: catalanes, argentinos, españoles, portugueses, italianos … Sólo los mejores. Sin cenicienta. No es necesario que haya equipos de todo, lo siento, sólo los mejores. A la larga, esto nos beneficia a todos: equipos grandes, pequeños y aún más pequeños. Si conseguimos exportar el hockey, todos ganaremos. Ahora mismo imagino un torneo con equipos como Barça, Oporto, Benfica, Forte dei Marmi, Liceo, Reus, Bassano, Oliveirense … y todos los equipos grandes que te vengan a la cabeza. Y si es necesario, pongamos selecciones, también, por qué no? ¿Por qué no deberían poder competir en un torneo así la selección de Argentina, España, Portugal o Italia? Y por qué no la selección catalana o la de la región de San Juan, por ejemplo? Podemos hacer lo que queramos, es nuestro deporte, a la porra la política y la lógica. Mientras los equipos sean buenos y competitivos, todo vale. Vamos allí a enseñarles todo, absolutamente todo nuestro potencial. Eso sí que sería un buen torneo donde cada partido compitieran los mejores contra los mejores.

No hace falta ser un visionario para darnos cuenta que esta es la fórmula. En China ya no estamos a tiempo, pero a la edición del año 2019, que se disputa en Barcelona, ​​sí estamos a tiempo. Ya los haremos otro día y en otro lugar los mundiales y los europeos. Piense bien: a los Juegos Olímpicos no estamos ni estaremos nunca. Entonces, aprovechamos los Roller Games?

Fuente: Okcat

Por martin

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