Hoy se cumplen 25 años que la Selección Argentina de Hockey sobre Patines logró el oro olímpico en los JJOO de Barcelona, cuando fue deporte exhibición.

El calor era casi inaguatable. Pleno verano en España. Últimos días de los Juegos Olímpicos Barcelona 1992. El Palau Blaugrana, el estadio del Barcelona, esperando entero que la Selección española gane el oro olímpico del hockey sobre patines. Con más de 4.000 almas alentando a full a los suyos. Aquella noche del 7 de agosto de 1992 le daría a todos una gran sorpresa. Es que la Selección argentina dio el batacazo histórico y se hizo dueña de ese oro que tanto querían los locales. Terminó ganando la final por 8-6. Con la presencia de los Reyes de España, nada más ni nada menos.

Hoy, 25 años después, la mitad del plantel y el técnico recordaron aquellos momentos en una nota exclusiva y organizada por DIARIO DE CUYO. Anécdotas, confesiones, ocurrencias y hasta protestas por la escasa difusión del hockey en una tarde única. Estuvieron los arqueros Guillermo Herrmann y Alfred Bridge, además de sus compañeros Roberto Roldán, Diego Allende y Raúl Monserrat. Y el técnico Miguel Gómez. La cita fue en el estadio “Aldo Cantoni’, otro ícono del hockey sanjuanino. No pudieron sumarse por estar fuera de la provincia los hermanos Cairo (Pablo y Alejandro en Mendoza y Gaby en España), el Negro José Luis Páez (en Chile) y el profe Pepe Méndez de Socio (en Córdoba). Resta entre los campeones, Alejandro Rodríguez, quien falleció hace 10 años.
Alfred Bridge, fue el adelantado en la cita pactada a las 19. Ahí nomás llegó Miguel Gómez. Más tarde dos inseparables: Diego Allende y Billy Herrmann. Luego Roberto Roldán y al último Raúl Monserrat.
“Mirá, te dije, ahí vienen los dos juntos’, tiró Alfred cuando llegaban Diego y Billy. “Son inseparables. Viven discutiendo pero se necesitan uno al otro. Siempre compartieron la habitación. Sólo ellos se entienden’, agregó Miguel.
Cuando se sumó Roberto, todos querían largar con la sesión de fotos pero faltaba Raúl. Hasta que llegó con su hijo y otro pequeño como compañía.
Billy, el más memorioso y conversador del grupo, contó: “Una gran anécdota es la de la muda del calor. No sabía porqué el arquero de España Folguera no se resbalaba en la cancha y yo sí. Transpiraba tanto que en el arco era un charco. Hasta que ví que Folguera se cambiaba camiseta y todo. Se lo dije a Miguel y me dejaron que lo haga contra Portugal. Todo cambió. Ya no me resbalé más…’
Roberto Roldán siguió: “¿Y la del bolso olímpico? Como nosotros no fuimos a la ceremonia inaugural porque jugábamos al otro día con Portugal no nos entregaron el bolso olímpico que le correspondía a cada atleta. Traía un montón de cosas. Era increíble. Lo peor de todo que al otro día vimos a un dirigente de hockey con el bolso…’
Y Billy siguió: “Fue tanta la bronca después de perder con España en la segunda ronda que le dije a Miguel, yo me voy a tomar una cerveza. Y me dijo, ¿estás loco? mañana jugamos con Portugal. Al final nos dejó a todos y mandó al profe Pepe a que nos vigilara. Al otro día ganamos, así que desde ahí hasta el último día fuimos a tomar siempre la cervecita…’
Raúl Monserrat saltó y dijo: “No se olviden del 13-0 a Japón. Miguel estaba desesperado que le hiciéramos un gol más para no quedar en la mala suerte del 13. Al final fue suerte para nosotros porque ganamos el título…’
Luego una conversación de Roldán y Allende terminó con una opinión compartida. Coincidieron que es una pena que el hockey no crezca en el país. Que falta fuerza dirigencial y sobran los egocentrismos.
Ahí se acordaron cómo fue el regreso al país. “En Buenos Aires casi que ni se enteraron. Es más, Menem, el presidente por ese entonces, nos dijo que al otro día nos esperaba. Pensamos que era para el almuerzo, pero nos avisaron que era una cena en Olivos. Nos vinimos al mediodía para juntarnos con nuestra gente. Fueron momentos de mucha emoción cuando llegamos a San Juan’, aclaró Miguel Gómez.
Al final, y ya en una conversación en la confitería frente al Cantoni, volvieron a coincidir sobre el escaso reconocimiento luego de ganar una medalla olímpica. El hockey fue deporte exhibición pero igual ellos subieron al podio y recibieron la medalla dorada. En España o Italia, por ejemplo, los hockistas olímpicos fueron premiados hasta con pensiones del estado y premios de sponsor de aquel momento. Acá no hubo nada de eso.
Igual, ellos sienten con orgullo aquella conquista y jamás la olvidarán de sus mentes. Ya pasaron 25 años y en San Juan el hockey sigue aplaudiéndolos…

Fuente: Diario de Cuyo

Por martin

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