La distancia más corta que nos separa de China son los kilómetros. En medio de un caótico Nanjing se desarrollan los primeros World Roller Games de la historia.

Cual cuento de Julio Verne, le forma, colores, banderas y metales a lo que sólo fue el sueño de unos locos. Y de momento, España lo vive desde el triunfo absoluto, con equipos en todas las finales disputadas -también hockey línea-. Nuestras féminas lo han vuelto a hacer: campeonas del mundo, dos mundiales conquistados en menos de un año.

El 2 de septiembre de 2017 será una fecha señalada en las memorias del patinaje porque se celebró la primera ceremonia de inauguración de unos World Roller Games. Jucios de valor aparte, fue un espectáculo lleno de luz, color, música y chinos. Matengamos viva la esperanza de que no sea proporcional el espacio que le dedicaban a cada modalidad con la importancia que la FIRS -federación internacional de patinaje- le confiere a esta.

Para los menos melómanos lo más emotivo fue el desfile de abanderados con todas las delegaciones entregadas al paso de su representante. Y para los defensores del hockey sobre patines, fue bonito ver cómo algunos países no dudaron en entregarle la bandera a un/a jugador/a de nuestra amada disciplina premiando así una vida de entrega a un deporte y a un país. Gracias sobre todo a: Francia, porque no sólo abanderaste al hockey sino que lo hiciste con el femenino; Portugal, porque las decisiones que nacen del sentido común no admiten discusión; Israel y Colombia, por elegirnos y apostar por nosotros: la gran familia del hockey sobre patines.

Pero este día también pasará a la historia porque se jugó, seguramente, el mejor partido de hockey femenino visto jamás.

En pista, las veinte mejores jugadores del mundo. En las gradas, sus aficiones, compuestas por compañeros de los equipos de línea, artístico, freestyle, skate, alpino, roller derby o velocidad. Esa es la esencia de estos Juegos. Ese es el sueño cumplido.

Las españolas sufrieron ante un grupo cuya característica más descriptiva tenía nombre propio: Doña Calidad. Argentina desplegó todos sus recursos técnicos que, como es habitual, eran muchos y variados.

Por contra, las sudamericanas se encontraron en frente un EQUIPO. Quizás no triunfó la magia, que también la pusieron, pero ganó la unión, el sacrificio y la capacidad de olvidar el yo por el NOSOTRAS. Detalle del que deja constancia Sara Lolo cuando sin dudarlo corre a recogerle el stick del suelo a su compañera sin perder su marca en medio de un compás apurado para las de Ares.

Un día antes la selección sub 20 conseguía el primer metal español en unos World Roller Games. Portugal sacó el máximo rendimiento de la transformación de una pena máxima llevándose la final por uno a cero. El primer himno que entonaron los Juegos fue el portugués y las tres banderas que se alzaron fueron la suya, la española y la italiana al conquistar un merecido bronce.

Pero apenas 24 horas después España ocupó el escalón más alto de un podio completado con Argentina, un rival más que digno de una final que quedará para la historia, y Alemania que se impuso a Chile en la lucha por el tercer puesto y recoge lo sembrado durante años de trabajo por el hockey femenino,

Finalmente los World Roller Games “tocaron” el himno español y la bandera se alzó hasta lo más alto del estadio donde lucía galana y orgullosa de las diez bailarinas que la elevaron. Y abajo, con los pies en el suelo pero la mirada en el cielo, el deporte volvió a darnos una lección de humanidad: La teva lluita és el nostre orgull.

Fuente: Una percha para mi stick

Por martin

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