Fuente: MV-La Opinión

El conjunto verdiblanco perdió contra el colista Sferic y consumó el descenso de la OK Liga femenina tras un partido en el que tuvo que reponerse de un golpe tras otro

En el deporte, unas veces estás arriba, otras abajo; unas celebras, otras lloras. Al Liceo le tocó ayer esa parte amarga. La derrota frente al colista Sferic por 2-3 supuso su descenso matemático de la OK Liga femenina. La que podía haber sido una enorme oportunidad para acercarse más que nunca a la permanencia -con una victoria empataba al Bigues y se quedaba a uno del Girona- se truncó en 50 minutos con un partido en el que las verdiblancas tuvieron que superar un golpe tras otro, sin suerte en los goles recibidos y con poco acierto para plasmar su superioridad, pero en el que nunca bajaron los brazos.

Una analogía de lo que fue la temporada para ellas. Desahuciadas desde prácticamente el final de la primera vuelta, se negaron a rendirse. Fueron dando coletazos, aferrándose a cualquier clavo que aparecía en el camino. La salvación estaba muy complicada y se torció cuando menos se esperaba. Lo que es innegociable es el trabajo de todo el año de Stanis García y cada una de las jugadoras que forman la plantilla liceísta. Los resultados no les acompañaron, pero el esfuerzo y la constancia quedan.

Si hace un año el conjunto coruñés sabía que si ganaba al Mataró aseguraba la permanencia, este la historia era diferente. Si ganaba al Sferic, tendría opciones. Si perdía estaba sentenciado. La presión era máxima. Y no empezó bien el partido. Una bola se coló por debajo de las piernas de Katy Guscin. 0-1. Al Liceo no le salía bien prácticamente nada. Y, sin embargo, el Sferic daba mucha sensación de peligro cada vez que rondaba el área local. Tuvo tres para ampliar la ventaja.

Cuando ya se estaba llegando al descanso, Naiara Vaamonde -que empalmó dos partidos seguidos ya que participó antes en la victoria liceísta (4-2) sobre el Borbolla en la final a cuatro gallega- se sacó de la manga uno de sus chuts marca de la casa, desde el centro de la pista, que sirvió para empatar.

Pero tras el descanso, más de lo mismo. Tras todo lo que habían bregado las de casa para marcar, y con un disparo al palo de María Sanjurjo, se dilapidó en una acción aislada en la que las visitantes volvieron a ponerse por delante. Tocaba rehacerse. Le costó. Lo hizo ya en la recta final cuando Lucía Paz igualó la contienda. Y también un tanto de nuevo respondido por el Sferic. Un tercer palo que sí ya fue definitivo para las coruñesas.

 

Por martin

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