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El Liceo roza la proeza de ganar dos veces seguidas al Barça – La lesión de Torres, un gol culé de rebote y varios palos locales marcaron la diferencia

Para ganarle al Barça además de hacerlo todo bien, te tiene que acompañar la suerte. Y esta no se quiso poner de la parte del Liceo por segunda semana seguida. Los verdiblancos rozaron la gesta de imponerse dos veces en siete días a su eterno rival. La igualdad fue máxima. Pequeños detalles, como se esperaban, fueron decisivos. Como que el 2-3 azulgrana fuera de rebote. O que una falta directa de Carlo di Benedetto que hubiese metido a los locales de nuevo en el partido se fuese al palo. Centímetros a favor y en contra. Tampoco ayudó la lesión de David Torres en el minuto cinco, que incrementó la diferencia de banquillo que ya de por sí existe entre ambos. Los coruñeses llegaran exhaustos a la recta final. Y encima tuvieron que jugar con uno menos cuatro minutos por dos azules a Sergi Miras que los visitantes aprovecharon para marcharse en el marcador. Todo suma y va minando. Y aún así el equipo dirigido por Juan Copa echó el resto para en dos minutos generar la ilusión de la remontada con los goles de Fabrizio Ciocale y Di Benedetto -anulado en primera instancia y dado por válido después-. Hasta la bocina lo intentó, esta vez sin premio. El Barça se toma su revancha y empieza la liga por delante. Al Liceo le tocará remontar.

Desde luego el conjunto de la Ciudad Condal salió enrabietado después de tener que hacerle el pasillo al campeón del Supercopa. En un minuto ya había probado dos veces a Xavi Malián. La derrota de hacía siete días escocía. E igual que en la final de hace una semana, los azulgrana golpearon primero con un disparo lejano de Marc Gual en el minuto cuatro. Los problemas crecían por momentos para Juan Copa. Al gol del Barça se sumó la lesión de Torres. El coruñés ya había entrenado tocado toda la semana. Se resintió y se tuvo que ir al vestuario para ser tratado.

 

Dos de los inquilinos del banquillo, Carlo di Benedetto y Marc Coy, volvieron a cambiar con su entrada el devenir del partido con un sinfín de oportunidades. Los potentes disparos de Coy hicieron mucho daño, uno incluso pareció traspasar la línea, pero los árbitros no dieron gol. El espigado delantero galo, que gracias a su envergadura llega a todas las bolas, se topó con un Sergi Fernández tan inspirado como la temporada pasada. Sus combinaciones dieron mucho trabajo a la copiosa defensa azulgrana.

El Barça claramente cedió la bola al Liceo y se encomendaba a las contras. Xavi Malián también se tuvo que esmerar para impedir que la ventaja creciera. Se acercaba el descanso sin síntomas de que David Torres fuera a volver. Malas noticias que borró el empate liceísta. La misma jugada que en la Supercopa. Internada de Sergi Miras y pase al centro que Di Benedetto pilla en el aire para picar la bola y mandarla a las redes. Explosión máxima que estropeó la novena falta con la que el conjunto coruñés se fue al descanso.

Tras él, Ignacio Alabart solo necesito 16 segundos para pillar un despiste local en una pérdida de marca y con un fuerte disparo adelantar a los visitantes. Mazazo del que se pudieron recuperar cuando el Barça cometió la décima falta. El inspirado Di Benedetto volvió a igualar la contienda, que siguió así tras la décima falta liceísta en la que Malián hizo un paradón ante Pau Bargalló, al que le tapó todos los huecos por los que podía colarse.

Después llegó un momento de inflexión. Matías Pascual marcó de rebote, casi sin querer, en una jugada sin peligro. Y poco después Miras vio una azul que aunque Malián paró a Pablo Álvarez en la directa, sirvió para que el Barça tomara ventaja casi definitiva al mover perfectamente la bola y culminar la jugada con gol Ignacio Alabart (2-4). El portero local cogió a los suyos, los reunió en torno a él. Rendirse no era una opción. El nuevo ciclo de directas estaba cerca, pero Di Benedetto mandó la suya al palo. Tampoco pudo batir después Alabart a Malián.

El Liceo empezaba a estar fundido físicamente pese a que Copa dio entrada también a Fabrizio Ciocale. En una buena contra, llegó el quinto, obra de Sergi Panadero. ¿Qué más se podía hacer? Pues luchar hasta el final y esperar cualquier oportunidad. Fue la que vio Ciocale cuando a Sergi Fernández se le quedó la bola a la espalda. El argentino fue el más rápido y llegó para empujarla a gol. Ya en el último minuto, Di Benedetto hizo el cuarto. Quedaban segundos, tiempo necesario para ir a por el empate. Con una jugada final con tres remates con Fernández en el suelo no llegó. Pero hasta para perder hay que tener dignidad.

 

Por martin

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