Muñoz explica por qué cierra su ciclo en el Barça y reflexiona sobre la filosofía que ha implantado. Ahora quiere descansar y se plantea contribuir al crecimiento de este deporte

Ricard Muñoz (Barcelona, ​​1978) vive con serenidad y la sensación de haber cumplido los objetivos sus últimos días en el banquillo del Barça Lassa. Cerrar el periodo con trece títulos y la temporada actual con los éxitos en la OK Liga y la copa y el desencanto en la liga europea. Pasara lo que pasara en el tramo final, Muñoz anunció en marzo pasado que dejaría el cargo después de haber accedido a mediados del curso 2012/13 como una solución interina y de haber construido posteriormente una trayectoria sólida coronada, sobre todo, con dos ligas europeas. Se reincorporará a sus tareas de docencia en el club que, de hecho, nunca ha dejado, involucrado en el proyecto de formación Masía 360.

El día que anunció su despedida lo atribuyó al desgaste. ¿Qué factores la han provocado?
He tenido la suerte desde hace nueve o diez años de estar al frente de equipos líderes en la OK Liga o la primera estatal. Yo he sido siempre autoexigente, porque mi carácter es así. Siempre hay ambición, un seguimiento por parte de la prensa, un núcleo que presiona mucho porque es un deporte muy de aquí, muy nuestro. Una vez llegas al Barça, esto se vive diferente. Tienes la sensación de dirigir un gran trasatlántico, en el que seguramente lo más importante no es tener tantos aciertos o no equivocarse, sino hacer una buena gestión del grupo, por encima de la táctica o de la jerarquía de equipo. Doy mucho valor a eso, a la convivencia, al grupo. Esto provoca el desgaste del día a día. Yo me pongo presión porque soy así, los resultados también tiene la ponen y el club también quiere resultados. Otro factor es el entorno. Por ejemplo los medios de comunicación. Cuando agallas todo se magnifica, pero cuando pierdes seguramente es magnifica más que cuando ganas. A grandes rasgos serían los motivos. Todo el mundo tiene la ambición de vencer y cuando el Barça encadena unos años al frente de todo, lo que quieren otros técnicos es que pierda. Porque al igual que ocurre con los jugadores, ocurre con los técnicos: todo el mundo quiere estar en el Barça. La gente de fuera y también, a veces, la de dentro.
Hay mucha gente que se alegra cuando pierde el Barça?
Es una evidencia.
La misma gente que en muchos casos es seguidora del Barça de fútbol …
Sí, lo ves en pistas donde hay seguidores de otros equipos que luego están animando al Barça en el Camp Nou. El Barça es referente en muchas cosas, pero también genera animadversión.
Para la desigualdad económica?
Desconozco con exactitud por qué motivos. Pero sí es verdad que cuando un equipo gana a menudo, es el rival a batir.
Cuando tomamos la decisión de dimitir?
Cuando cogí el equipo tenía muy claro que en el mejor de los casos mi ciclo debía ser de entre cuatro y cinco años, siempre que no me destituyeran. Un ciclo de cuatro o cinco años es higiénico, tanto para el funcionamiento interno como para el club. A medida que pasan los años, voy tomando decisiones mientras me acerco al momento. En agosto, no lo había decidido, pero tenía la decisión en perspectivas. En el mes de enero, antes de la copa, lo decidí. Y una vez pasó la copa el sí fue definitivo. Quizás si no hubiéramos ganado la copa, me lo hubiera replanteado.
No es cierto contrasentido?
Cuando dejas de ganar un título y marchas, mucha gente aprovecha para decir que las cosas iban mal dadas y que el Ricard Muñoz huye. Los más maliciosos, que también los hay, y muchos, habrían dicho que el Barça no quería que siguiera. Con el título de copa reafirmamos el proyecto y lo pude comunicar en un momento en que al equipo no le afectaba. No quería vincular una decisión personal a ningún éxito o fracaso. El grupo está muy unido y tenía claro que no le afectaría.
Si volviera a partir de cero, repetiría el planteamiento general?
Totalmente y absolutamente. Ya no por el que ganas o dejas de ganar. Teníamos que levantar un equipo que estaba roto emocionalmente. Aquellos tres o cuatro meses fueron una prueba de fuego para levantar el equipo, que, si no recuerdo mal, estaba a ocho puntos del Liceo en la liga. La luchamos casi hasta el último minuto y no perdimos ningún partido sacado de la eliminación en los penales de la final a cuatro contra el Benfica. Este fue el modelo que yo tenía en la cabeza y el tipo de jugadores en el que creo. No se puede hacer de un día para otro, es un proceso progresivo que implica encontrar jugadores que se adapten a la filosofía, no sólo en la pista, sino también fuera. Evidentemente, siempre hay cosas que podrías haber hecho y no has hecho, pero la línea estratégica la volvería a repetir.
En su hoja de ruta, el grupo está por encima de todo. Es un más fácil plasmarlo en un equipo pequeño que con figuras?
En otros equipos más pequeños que he estado, la cohesión del grupo no diré que es más fácil, pero sí es diferente. Tener jugadores de tanta calidad acostumbrados a ganar y hacerles entender que primero son obreros y luego son individualmente muy buenos y no al revés, y que están al servicio del equipo, es lo que he intentado plasmar. ¿Cómo? Con mensajes, con la manera de hacer, con el modo de decir, con silencios …
También con resultados y apoyo de arriba …
Claro. Sin el apoyo de la gente de arriba, que te avale y cree en lo que haces y en el proyecto, sería inviable. Se necesita paciencia. También fue importante tener la suerte o el acierto el primer año de ganar la supercopa, la OK Liga y la liga europea. Esto ya te da una credibilidad importante. Fue el eje para seguir creciendo y para tomar decisiones importantes y difíciles.
Su mayor virtud y su principal defecto.
He intentado siempre es hacer muy partícipes los jugadores.Llevar una dirección muy compartida y flexibles, aunque, evidentemente, las decisiones las he tomado yo. Que el jugador no viera nada impuesto, que todo fuera muy razonado, explicado, buscando el porqué y con qué finalidad, que tuvieran un espacio para opinar … Esto lo volvería a repetir, sin duda. Quizás el mayor defecto ha sido dar galones según quien, jugadores o personas del staff . La gente, a veces, se toma atribuciones que no tocan o se piensan que están por encima de …
Prescindir de Marc Torra fue la decisión más complicada?
No. Desde un punto de visto deportivo y humano, la más difícil y la que me dolió más fue no renovar Reinaldo García, sin ningún tipo de duda. Porque es un diez como persona, porque considero que podría haber continuado el ciclo en el Barça, pero tuvimos que pensar en el bien del equipo y tener en cuenta que ya teníamos tres argentinos en la plantilla y no podíamos tener otro . La decisión de la salida de Marc Torra la teníamos tomada desde hacía mucho tiempo por muchos motivos y más que complicada, pienso que las circunstancias del mismo jugador provocaron que la decisión fuera más drástica.
Su mayor alegría y la satisfacción más grande?
El triunfo en las ligas y la alegría brutal en el Palau en la liga europea, en 2014. También hay partidos que no han representado títulos y que te marcan mucho, como el 7-0 contra el Oporto y el 6-0 contra el Liceo en los cuartos europeos. En cuanto a la satisfacción, estoy orgulloso de haber cumplido unas expectativas junto con el grupo de trabajo cuando el club me necesitó. Llevar el equipo donde debía ser. Ahora que me voy, sentir la estimación del club también es una gran satisfacción.
Sintió vértigo o respeto cuando se lo propusieron?
Tal vez la palabra no es vértigo porque me considero una persona muy segura, pero sí me hizo respecto.
Ser el ayudante de Gaby Cairo, el técnico destituido, le permitió disponer de una información valiosa para hacer un diagnóstico …
Aprendí mucho en todas mis etapas anteriores, en el hockey de base, y sabía cómo respiraba el colectivo en ese momento en todos los sentidos.
¿Qué ha representado su ayudante, Edu Castro?
Ya estaba en el club cuando a mí me dieron la responsabilidad y creo que le he sabido delegar la parte que un líder debe saber delegar. Él ayuda en el plano metodológico y tiene un vínculo con los jugadores que no yo no puedo tener. También quiero destacar el trabajo de Ramón Peralta, que ha realizado tareas de delegado y de scouting y del preparador físico, Dani Fernández.
Pudo dormir la noche de la derrota contra el Oliveirense en Lleida, en la semifinal europea.
Siempre me cuesta dormir, independientemente del resultado, y más con el disgusto de la eliminación. Aunque no soy muy expresivo para tratar de transmitir tranquilidad a los jugadores, incluso a los árbitros, cuando llego a casa tengo la adrenalina muy alta. Me reafirmo en la preparación del partido porque seguimos las mismas directrices de siempre. No hubo ningún mensaje diferente. No hicimos un buen partido, no tuvimos acierto, ni chispa, ni suerte. No era el día.
La pista más lenta perjudicó más al Barça?
No queda bien dar la excusa de la pista, pero sí es cierto que la lentitud no nos permitía ir a buscar y los pases no tenían suficiente velocidad. Era más fácil conducir la bola. Pero otras veces nos hemos adaptado a pistas peores.
Después de haber entrenado el Barça …
Creo que entre todos tenemos que hacer crecer este deporte.
¿Cómo?
Cualquier cosa, por pequeña que sea, lo haría mejorar. Estructuras federativas, formatos, sus, etc. Para dar más seriedad a todo ello. Por ejemplo, que la sede de la final a cuatro se supiera con más tiempo, como ocurre en el balonmano, que tiene una sede fija. Se podría promocionar mejor. Si podemos llenar un pabellón de 5.000 espectadores, pues fantástico. Si tenemos un pabellón de 1.000 espectadores y hay van 200, mal. Debemos ser conscientes del deporte que somos y actuar en consecuencia.
¿Qué le parece la nueva copa Continental, con cuatro equipos?
Cuando toman decisiones así no sé en base a que las toman ni si tienen en cuenta los jugadores y los entrenadores de los equipos punteros. Yo, por ejemplo, soy partidario de una final de la liga europea a doble partido.
Echará de menos el hockey …
Hace muchos años que compito y me costará asumirlo. Me dedicaré más a mí, a mi familia ya hacer cosas que no he podido hacer. De momento no me siento seducido por ningún proyecto deportivo y me lo miraré desde la distancia. Me debo al Barça moralmente.
Si no hubiéramos ganado la copa, tal vez no habría plegado, para evitar que mucha gente dijera que huía
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En el Barça, cuando agallas, todo se magnifica, pero cuando pierdes seguramente es magnifica más que cuando ganas

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Desde un punto de vista deportivo y humano, la decisión más difícil y la que me dolió más fue no renovar Reinaldo

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Fuente: L’Esportiu

Por martin

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