Parece evidente que el Liceo estuvo, de entrada, de suerte sábado, porque el duelo de hockey sobre patines en la pista del Barça coincidió de lleno con la manifestación para reivindicar la libertad de los presos políticos catalanes y el Palau, evidentemente, presentó una entrada más floja -1.105 espectadores según el Barça- de lo habitual en estos grandes partidos.

 Es decir, contra el Liceo y el Reus o los días buenos de la liga europea. Con el grado de indignación lógico que hay en nuestro país, cualquier otra sección, incluida la de fútbol, ​​también habría sido susceptible de un recorte drástico en términos porcentuales. El compromiso social y democrático de un gran número de catalanes es prioritario. 750.000 personas según la Guardia Urbana -muchos más si atendemos a la lógica de cálculo constitucionalista- expresaron pacíficamente su malestar.

El Liceo, a pesar de que ya no tiene ningún Bargalló, es un señor equipo. Hizo una gran primera parte, pero perdonó. Hay que dar en este sentido buena parte del mérito al portero azulgrana Sergi Fernández. Hay una ley no escrita que dice que si juegas bien en el Palau pero perdonas las ocasiones, no sé sabe muy bien cómo, pero ya estás perdido. Es como lo que dijo Gary Lineker: «El fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre gana Alemania.» Pues eso. Cuando peor estaba el Barça, Panadero, que vale un imperio, clavó un cacao estratosférico por la escuadra. 1-0 y descanso. Juan Copa, el técnico gallego dijo a sus hombres con 0-0 en el tiempo muerto que todo lo que estaba pasando ya lo habían visto en el vídeo. Ciertamente, la defensa gallega había ahogado el Barça. Los locales no rentabiliza la posesión y los visitantes amenazaban con contragolpes. Pero pocos minutos después de la reanudación, dos acciones geniales, una de Pablo Álvarez y un pase sin mirar de Pau Bargalló, desmenuzaron el rival. El tópico es tópico por definición y para que se repite a menudo. La canción de los pequeños detalles en los grandes partidos y los grandes jugadores se reiteró. Probablemente, Copa pensó que el 3-0 repentino y despiadado también la había visto antes en muchos vídeos.

El Barça de Edu Castro ha hecho un inicio brutal en defensa -6 goles en 7 partidos-, pero le está faltando precisión, pausa, confianza y capacidad hipnótica para distraer y sorprender en el ataque estático. El nuevo técnico propone un estilo directo y el equipo lo está asimilando. Hay tiempo. La fe, el trabajo y la variedad de registros, sin embargo, le permitió ganar a la contra, robando el método al rival.

El hockey es un símbolo catalán extendido, sobre todo, a muchos pueblos y pequeñas ciudades. De los planteles de nuestros clubes han surgido algunos de los mejores jugadores del mundo pasados y contemporáneos. Ver estrelladas en las pistas es habitual. Digo esto porque en Palau de Plegamans, el equipo femenino jugó un partido pesado de la primera eliminatoria de la liga europea. Un gol de Laura Puigdueta tumbó el potente Benfica por 1-0. La vuelta a Portugal se jugará el 2 de diciembre y será complicada. Los fieles que animaron a sus jugadoras hicieron un Palau -nunca mejor dicho- y copiaron el método que el recinto azulgrana vivió con emoción en el partido de baloncesto contra el Olympiacos. Quedaron en silencio los tres primeros minutos de la segunda parte y rompieron el hielo con gritos sonoros: «Libertad, libertad !!!»

Fuente: L’Esportiu

Por martin

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